¿En el futuro habrá countries o barrios privados en el cerro? La respuesta del director de Flora y Fauna, Eduardo Dietrich, de que puede haber revisiones a las prohibiciones de la ley de Bosques, y la explicación de que ya se está revisando esa norma abren interrogantes. Hay una realidad que empieza a perfilarse: la presión inmobiliaria, que desde hace tiempo está poblando todo el piedemonte hasta los 700 metros de altura sobre el nivel del mar, va a seguir empujando hacia arriba. El escándalo del barrio privado ubicado en el cerro, cerca de Loma Bola, en tierras que reclama la UNT como parte del parque Sierra de San Javier, es apenas una muestra. Muy cerca de ese emprendimiento, ubicado en la ruta 338, se está erigiendo un country en la parte más alta de Villa Nougués, a 1.350 metros sobre el nivel del mar. Parece el paraíso. Pero también parece zona roja ambiental. ¿Se puede construir, o no?

La parte alta del cerro, entre Villa Nougués (al sur) y el norte de San Javier, abarca unos 20 kilómetros. El centro de la villa está entre la bajada del Cristo Bendicente y el edificio de la Ciudad Universitaria. Hay algunas calles hacia el oeste de la ruta y unas pocas hacia el este. Ahí están las casas. Hay unas 70 u 80 familias residentes. Un poco más al este ya está la ladera de la montaña. Los terrenos de San Javier son casi todos fiscales, de Turismo (que tiene algunos para emprendimientos turísticos) y de la Universidad. El parque Sierra de San Javier abarca al norte de la ruta, desde precisamente el emprendimiento “Las Pirámides” y ocupa un gran sector de la parte alta del cerro, desde las casas de la UNT hasta la bajada a La Sala. Todo el sector al norte de San Javier es zona protegida del parque.

Alambrando la canchita

¿Hay lugares para hacer urbanizaciones? Gonzalo Vildoza, delegado comunal, dice que es difícil. “Pero hay mucha gente que recurre a la usurpación de terrenos fiscales y también hay quienes le compran al lugareño la posesión”. Y cuenta que desde hace tres años hay problemas con un pretendido “country” llamado El Cochuchal, ubicado en el sector de las calles 9 y 10. “Yo he presentado denuncias en Policía, Catastro y Fiscalía de Estado. Ellos han abierto caminos con máquinas, siguen promocionando por Facebook y el otro día estaban alambrando una canchita. Ellos dicen que están en juicio por prescripción adquisitiva”, explica. Por otra parte, agrega que hace tres o cuatro meses, en la calle 5 hubo movimiento de tierra con máquinas viales. “Me enteré de que estaban haciendo un country. Hicimos denuncia en la Policía y se paró”.

Además hay gente que vende pequeños terrenos fiscales con el mismo argumento de que tiene la posesión y que está haciendo juicio. Es el planteo que ha esgrimido Próspero Marcelo Sosa para ofrecer en venta parcelas y casas en el barrio cerrado “Las Pirámides”. Y ese barrio, bastante más precario y desordenado que un country típico, muestra un principio de “mollarización” de San Javier, donde hasta ahora se habían aplicado los criterios originales de las ventas para casas, hace unos 40 años: terrenos de 800 m2. “Yo soy custodio de las tierras públicas. Con todo respeto por El Mollar o El Cadillal, no se puede permitir que pase lo de esos lugares”. Dice que, tras el acuerdo con la Oficina de Regularización Dominial, van a ir familia por familia, por parcela, por calle, para determinar dominios. “Ahora son tenedores precarios, no pueden vender nada”. Se espera que queden libres los terrenos usurpados y que los lugareños de siempre tengan claro el límte del predio que ocupan. “Hay familias muy grandes. Es gente aferrada a la tierra. Nadie tiene posesión. ¿Tierra para countries? No... hace falta más de una hectárea”, dice.

Pero la presión está. Hace pocos años hubo algunos sustos con la venta de tierras del lado de La Sala, apenas termina la Jurisdicción de San Javier (en El corral de la pirca) y comienza la de Raco. Junto a la capilla se hizo un loteo. Quién sabe cómo se verá esa zona en pocos años más. No es tan lejos. Son seis kilómetros en bajada, hacia el oeste, desde las casas de la UNT.

Sorteando la zona roja

Mientras tanto, en Yerba Buena han sido paradas las urbanizaciones más arriba del río Muerto, considerado zona roja. Urbanizar ahí es generar problemas con la provisión de agua y con los conos de deyección, que ayudan contra las inundaciones. El intendente Mariano Campero detuvo la fiebre urbanística que había liberado el anterior jefe comunal, Daniel Toledo, y, tras varios conflictos con el Concejo Deliberante, quedó en pie una ordenanza que prohíbe las construcciones arriba del río. Pero se está negociando una modificación a la ordenanza, que parece muy estricta.

Lo mismo pasa en los organismos de aplicación de la ley de Bosques, que tienen bajo estudio la norma de 2010, que sembró de zonas rojas la montaña y se va viendo sometida a pruebas constantes. Dietrich explicó, por ejemplo, que si en el cerro hay un predio en el que ya no hay bosque nativo, las pendientes para uso de suelo son aceptables y hay condiciones ambientales sustentables, se puede discutir la urbanización. Eso es lo que parece haber ocurrido con el country de Villa Nougués que, no obstante, tuvo que pagar una multa de 1 millón de pesos y acordar un plan de reforestación con bosque nativo, según dijo Dietrich.

Se sabe que están creciendo los countries y barrios cerrados en el piedemonte del lado de Tafí Viejo, en viejas fincas de citrus ubicadas en los límites del parque Sierra de San Javier. También se han extendido en El Manantial y San Pablo. “Nuestras ciudades crecen por añadidura de barrios independientes unos de otros. No hay un proyecto de ciudad metropolitana”, dijo hace semanas Mariela Medina, experta en ordenamiento territorial, que plantea que falta coordinación de las autoridades provinciales, municipales y comunales, “Tenemos que pensar que se trata de áreas que van más allá de sus límites jurisdiccionales y que funcionan, en conjunto, como una ciudad”. En otras palabras, dice que pese a los límites que pone Yerba Buena, la urbanización se le puede ir colando por los costados y, como se empieza a ver, por arriba.